Alberto Tejada manifiesta que su único interés es que se le permita aclarar el precio y titularidad de las obras que almacena.

PAMPLONA- La defensa del subastador de arte de Pamplona, Alberto Tejada Salvatierra, que se encuentra desde hace 18 meses en prisión acusado de apropiarse de una cantidad en torno a siete millones de euros de más de una veintena de familias navarras, ha presentado el correspondiente recurso ante el auto reciente en el que la titular del Juzgado de Instrucción 3 de Pamplona cerraba la instrucción del caso. El subastador, por medio de sus abogados Fernando Rafael Pamos de la Hoz y Cristina Morcillo, manifiesta en su recurso que “el interés único” que le mueve “es poder resarcir a las partes por lo que, además, impedir esta acción menoscabaría su posible acceso a atenuantes -vulnerándose de esta manera, con lo que ello conlleva en todos los órdenes, el derecho a la tutela judicial efectiva sin que pueda producirse indefensión”. A este respecto, el investigado critica la labor de la instructora por no haberle permitido inventariar las obras de arte y antigüedades que tiene depositadas en la nave de su negocio y que se encuentra precintada. Por ello, reclama de nuevo que, “debidamente custodiado, los días que fueran necesarios, se facilita acudir al investigado a la nave para que pueda inventariarlos. Nadie como él conoce cuáles son suyos, su precio y otros elementos que determinarán en el futuro su venta y posterior ingreso de las sumas a favor de los presuntos perjudicados”.

En este sentido, la defensa del subastador también pide que se revoque el auto porque a su juicio hay ciertos perjudicados sobre los que se debe aclarar “si a los mismos se les proporcionó documentos falsos y de qué tipo y se nos concreten todos los extremos -fechas, producto invertido, intereses pactados de las cantidades- de esas presuntas sumas”.

La defensa expone en su recurso que el auto “pone fin a una instrucción incompleta -sin duda por la aparente querencia del órgano instructor de no agotar los dos años de prisión- en la que no se ha fijado la responsabilidad civil en modo alguno”. Por último, el subastador recuerda que “no es una cuestión pacífica en absoluto la cantidad de la que se acusa la apropiación indebida” porque de otra forma no se hubiera hecho constar en la resolución lo siguiente: “Sin perjuicio de la cuantificación que realice cada uno de los perjudicados y las variaciones que ello puedan suponer en las cantidades que ahora se consignan… Es decir, no se debe dejar, además sin documentación que lo acredite, fijar esa cifra a las partes cuándo y como quieren. Debe ser cuantificada ya con reglas objetiva e instando de quien aparece como perjudicado la prueba de lo dado”. – E.C

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