Si la Justicia a la que me dedico desde hace 11 años es la que estoy conociendo en estos meses, apaga y vámonos…

Cuando una persona dedica años al estudio del Derecho, lo último que puede imaginarse es que un Juez sea capaz de dictar sentencia sin ni siquiera mirar a quien va a condenar a penar de PRISIÓN , espetándole de vez en cuando, además, con la mala educación a la que se cree tener derecho por la autoridad y el poder que le otorgan sus a veces “puñeteras” puñetas: “Sí, su señoría Ilustrísima”. La decepción va a más cuando descubres que los miembros de la junta de Colegios Profesionales asume que las faltas de respeto y de educación son y deben ser normales entre los Jueces y los Letrados, en una evidente dirección unilateral. No te imaginas tampoco que los Fiscales y los Jueces puedan intercambiar risas y prisas entre juicio y juicio, menos cuando en éstos se comprometen derechos fundamentales de tan importante calado como es el de la LIBERTAD.

Asumir que esas personas han convertido su profesión en algo sistemático, desmereciendo el valor social que su función detenta para las personas y para la sociedad en su conjunto, es sentir una gran decepción hacia el sistema por el que hipotequé mi futuro.

Supongo que son muchos los factores que contribuyen a esta realidad, pero, lejos de querer justificarla, lo cierto es que me hace sentir compasión por las personas que día a día tienen que enfrentarse al sistema judicial, con la infinita infelicidad que ello me supone. Hablo de Abogados, de Fiscales y de Jueces. Hablo de funcionarios de prisiones y de los miembros que componen las Juntas de Tratamiento en las prisiones. ¿Cómo es posible que la laguna ética y de valores sea tal en un ámbito profesional tan comprometido y relevante como lo es el del Derecho? Se supone que nadie lleva la toga por obligación, ¿no? Son preguntas retóricas para las que no espero obtener respuestas, claro, pero anticipo que el malestar que tal realidad me produce es uno de los fantasmas constantes de mi profesión…. Seguiré con mi línea POLÍTICAMENTE INCORRECTA…

DIARIO DE NAVARRA

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