La Físcalía reclama para él 8 años de cárcel al entender que su testimonio es «inverosímil, insuficiente y contradictorio»

El hombre detenido el pasado noviembre en el Hospital Donostia, tras extraerle del estómago 1,5 kilos de cocaína en 116 envoltorios con forma de bellota, se ha presentado este lunes como una víctima a la que un grupo mafioso engañó y amenazó de muerte para obligarle a traer la droga desde París a Madrid.

Según informó en su momento el Departamento vasco de Seguridad, los hechos se remontan al 27 de noviembre de 2021, cuando el autobús en el que viajaba el hombre, con doble nacionalidad nigeriana y española, tuvo que parar en la autopista AP-8, a la altura de Orio, debido a la actitud «alterada y peligrosa» que mostraba, llegando a salir del autocar para correr por uno de los carriles de la vía, hasta que una patrulla de la Ertzaintza lo interceptó y lo llevó a comisaría.

Debido a su comportamiento sospechoso, se solicitó una ambulancia psiquiátrica que lo trasladó a un centro sanitario, donde los análisis que le practicaron dieron un resultado positivo en cocaína y benzodiacepina y tuvo que ser operado para extraerle la droga del estómago y del colon.

Durante el juicio por estos hechos, celebrado hoy en la Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa, el inculpado ha explicado que en aquella época atravesaba una situación económica «complicada», ya que no tenía trabajo y vivía en una habitación alquilada en Fuenlabrada (Madrid) con «dificultades» para pagar la renta y comer.

Una coyuntura en el que llevaba a cabo algunos pequeños trabajos para sobrevivir y que en ocasiones le permitía reunir algo de dinero para enviar a los tres hijos que tiene en Nigeria.

El procesado ha relatado que, en este contexto, tras haber solicitado trabajo a través de internet y las redes sociales, recibió una llamada telefónica en la que le encargaron llevar un coche desde París a Madrid a cambio de 800 euros, para lo que se desplazó en autobús a la capital francesa, donde fue recibido por un hombre que le condujo a un apartamento en el que pasó el día con varias personas en un ambiente «muy cordial».

El inculpado, que sólo ha respondido a las preguntas de su abogada, Cristina Morcillo Buj, ha comentado no obstante que al día siguiente le comunicaron que no había coche alguno que llevar a España y le obligaron a tragarse entre «vómitos» las 116 bellotas de droga, a punta de pistola, para transportarlas a Madrid.

«Estaba desprotegido y desamparado. Me podrían haber matado y nadie se habría enterado. No tuve otra opción. Si no lo hacía me matarían», ha resumido el hombre, que ha estado asistido por una traductora de inglés durante toda la vista.

Según ha comentado, posteriormente tomó un autobús en dirección a Madrid, pero antes fue advertido de que no hiciera «cosas raras» porque durante el viaje «habría alguien» vigilándolo y además «conocían» a su familia en Nigeria. «No estaban bromeando», ha insistido el procesado, quien ha recalcado que, de haber conocido con anterioridad los términos «reales» del trabajo encargado no lo habría aceptado «para nada», ya que además estuvo en «riesgo de morir» ya que, según le dijeron los médicos, se salvó «por dos o tres minutos» al ser operado para extraerle la droga del cuerpo.

Durante el juicio, también han declarado varios agentes de la Ertzaintza que han desvelado que, tras ser detenido, el inculpado no pudo expulsar la droga «de forma natural» por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, en una operación de la que fue testigo un agente para dar fe de la sustancia que se encontraba en el interior de su cuerpo y que en total ascendió a 116 bellotas de cocaína.

En la parte final de la vista, la Fiscalía ha mantenido su petición de siete años de cárcel para el procesado al entender que durante el juicio los hechos han quedado «acreditados» dado que es algo «indiscutido» que el hombre transportaba la droga en su cuerpo y que sabía que se trataba de una sustancia estupefaciente.

La representante del Ministerio Público ha descalificado además el testimonio del acusado por «inverosímil», «insuficiente» y «contradictorio» con las versiones que ofreció previamente.

Por su parte, la abogada de la defensa ha solicitado la libre absolución de su cliente, de quien ha dicho que fue víctima de una «organización de trata» que le engañó y obligó a transportar la droga «a punta de pistola», en un contexto en el que él actuó afectado por un «miedo terrible» sin poder «elegir» y obligado a «someterse al abuso». No obstante, para el caso de que finalmente sea condenado ha reclamado que se le apliquen las atenuantes de estado de necesidad y miedo insuperable.

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