La defensa de Jack Estrada, el tatuador de Donostia que ha sido condenado a once años y cinco meses de prisión por delitos contra la libertad sexual cometidos sobre diez mujeres, recurrirá la sentencia ante la Audiencia Provincial de Gipuzkoa. Así lo ha confirmado la letrada Cristina Morcillo, que representa al acusado, quien considera que «se ha cedido a la presión popular» y quien opina que «no existen argumentos suficientes» para imponer dicha pena. Por ello volverá a solicitar, como lo ha hecho durante todo el proceso judicial, la absolución de su cliente.

Por su parte la Fiscalía está estudiando el fallo del juez, si bien por el momento no ha tomado una decisión sobre si recurrirá el mismo.

Mientras la Audiencia estudia el recurso presentado por la defensa, el acusado seguirá en libertad provisional. En la última sesión del juicio, celebrada el pasado 21 de octubre, el magistrado titular del Juzgado de lo Penal Número 2 de San Sebastián, Santiago Romero, decidió decretar la libertad provisional para Estrada, que llevaba preso un año y ocho meses. Una medida que fue recurrida por la Fiscalía ante la Audiencia, que decidió mantener su libertad, aunque le impuso mayores restricciones.

No obstante, dado que ha sido declarado culpable y que por tanto se considera que el riesgo de fuga se ha elevado, el juez podría celebrar una vista para revaluar la situación del acusado. Una medida que por el momento no ha tomado, por lo que Estrada seguirá en libertad.

La sentencia se dio a conocer este jueves. El juez le considera culpable de tres delitos de agresión sexual, seis de abusos sexuales, uno de acoso sexual y otro de coacciones cometidos sobre diez mujeres, si bien le absuelve de un delito de abuso, otro de hostigamiento, otro de coacciones y otro contra la intimidad y la propia imagen. Además, ha sido condenado a indemnizar con 26.820 euros a las víctimas.

Los hechos por los que se le condena se cometieron entre 2014 y 2018 en su vivienda de Pasaia y en su estudio de tatuajes de Donostia, donde agredía a sus clientas mientras les tatuaba.

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