¿Seguro que nos están contando la verdad de cuántos están realmente contagiados por el covid-19 dentro de la prisión? ¿Nos están contando todos los que están muriendo debido a este maldito virus? NO. Total que más dan los privados de libertad.Lo cierto es que creo que a muy poca gente les importa los eternos olvidados y, que incluso me atrevo a decir que alguno se alegra. Pero vamos a ver ¿No habíamos quedado, desde tiempo prehistórico,que con las desgracias se llora y no se aplaude?. Pues bien, el privado de libertad, aunque haya cometido un delito conserva su DIGNIDAD HUMANA y tiene derecho a vivir y morir en ella, y los demás estamos comprometidos en esta causa, pues la dignidad no está sometida a criterios de merecimiento. Una persona que comete un delito no deja de ser persona en ningún momento y exige el trato como tal, aunque ella misma no lo haya practicado. Por tanto, merece respeto su dignidad de persona en todas las etapas de su vida, incluida la final.   Tengo a muchos clientes privados de libertad gravemente enfermos en el modulo de enfermería del Centro Penitenciario de Pamplona,personas mayores de 65 años pero también mayores de 75 años; pacientes portadores de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC); pacientes diabéticos;  pacientes oncológicos en tratamiento, pacientes con enfermedades autoinmunes; pacientes con insuficiencia cardíaca; y pacientes con insuficiencia renal crónica. Se trata de personas que complicarían severamente su cuadro de salud en caso de contagiarse por el coronavirus. El tribunal Constitucional ha reconocido recientemente el derecho de los presos a hablar con la prensa, pues bien yo os encarezco a los periodistas (que estáis haciendo una labor extraordinaria) que una vez haya pasado todo este desasosiego entréis en las cárceles, que os cuenten –los que puedan, otros tristemente ya no podrán- cómo han vivido ellos este estado de alarma y que vosotros los periodistas seáis la voz de los sin voz.

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